En este capítulo el autor pretende invitar a los padres a que pasen más tiempo intentando encontrar intereses comunes o proyectos que puedan ser realizados en conjunto con sus hijos, por lo que han de aprovechar el entusiasmo de sus hijos en relación a los ordenadores de modo que fomenten la cultura familiar del aprendizaje. Papert pone como ejemplo de una buena actividad el ver películas y posteriormente hablar sobre ellas y criticarlas conjuntamente, padres e hijos.
Cuando se refiere a la cultura familiar del aprendizaje está hablando del modo como la familia piensa sobre lo que es el aprendizaje, así como sus creencias, actividades preferidas y tradiciones que le son asociadas. De ello destaca como principal el saber si ese aprendizaje es valorizado.
Una de las cuestiones que también plantea en relación a la cultura del aprendizaje familiar es, que si esta excluye los ordenadores o insiste en la separación en relación a los medios, quedara sujeta a presiones cada vez más fuertes.
Me resultó interesante el único aspecto de una buena cultura del aprendizaje que destaca Papert, que es ser rica en buenos ejemplos de aprendizajes hechos con entusiasmo, por eso le parece extremadamente importante que los niños observen a los adultos ocupados en aprender. Además considero muy acertado cuando dice que los padres deben aprender a partir de sus hijos, ya que siempre estamos acostumbrados a que sean ellos quienes aprendan de los adultos.
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